viernes, 21 de octubre de 2016

El hilo Rojo

Cuenta la leyenda que las personas están destinadas; esas personas tienen un hilo rojo atado en su dedo meñique. Es un hilo que nunca desaparece y siempre permanece atado, a pesar del tiempo y la distancia. No importa lo que se tarde en conocer a esa persona, ni el tiempo que pases sin verla, ni siquiera si vives en la otra punta del mundo: el hilo se estirará hasta el infinito, pero nunca se romperá.
Este hilo lleva contigo desde tu nacimiento y te acompañará, tensado en mayor o menor medida, más o menos enredado, a lo largo de toda tu vida. Así es que, el Abuelo de la Luna, cada noche sale a conocer a los recién nacidos y a atarles un hilo rojo a su dedo, un hilo que decidirá su futuro, un hilo que guiará estas almas para que nunca se pierdan…La leyenda cuenta así:
"Hace mucho mucho tiempo, un emperador se enteró de que en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa, quien tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino y la mandó traer ante su presencia. Cuando la bruja llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y lo llevara ante la que sería su esposa. La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo. Esta búsqueda los llevó hasta un mercado, en donde una pobre campesina con una bebé en los brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie. Hizo que el joven emperador se acercara y le dijo: «Aquí termina tu hilo», pero al escuchar esto el emperador enfureció, creyendo que era una burla de la bruja, empujó a la campesina que aún llevaba a su pequeña bebé en brazos y la hizo caer, haciendo que la bebé se hiciera una gran herida en la frente, ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.

Muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor era que desposara a la hija de un general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda. Y en el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente… Al levantárselo, vio que ese hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente."
Esta leyenda es tan fuerte y consistente en las culturas orientales que millones de personas llevan unidas a ellas un hilo rojo verdadero. Aunque no hay claridad se su origen, se dice que la leyenda comenzó al conocer que la arteria ulnar conecta el dedo meñique con el corazón, fuente de vida y eternamente concebido como el hogar del amor…
Al hilo rojo no se le puede imponer nuestros caprichos ni nuestra ignorancia, un hilo rojo que no podremos romper ni deshilachar. Un hilo rojo directo al corazón, que conecta a los amores eternos, a los profundos, esos que simbolizan el antes y por los que no hay después. El amor de una madre, un padre, un hermano, un niño, un amigo, un hombre o una mujer… Un hilo rojo que simboliza el amor y el interés común… Cada uno tiene derecho a interpretarlo como quiera pero lo que está claro es que, en ocasiones, las casualidades son tan fuertes que no dejan lugar a dudas…
Con eso me despido, con esta historia que a mi me ha echo pensar en le destino, me ha echo pensar y creer que el destino que existe y que aunque cada uno tiene un destino, nosotros decidimos que camino elegir, o a que destino llegar....

sábado, 23 de enero de 2016

El orgullo pierde

Hoy voy a tocar un tema sobre algo que todos tenemos... El orgullo.
Aunque digamos que no todos tenemos orgullo, todos nos dejamos llevar por el alguna vez, y nunca aceptamos nuestros errores, por más que sepamos que son errores.
Ahí personas que tienen tanto orgullo que les nubla, que se djean llevar por el sin darse cuenta que si no aceptan que están equivocados pueden perder a las personas queridas... Pueden llegar a ser tan orgullos que nunca dan el brazo a torcer...

sábado, 16 de enero de 2016

Una clase de magia

El que no cree en la magia, nunca la encontrará. Nunca podrá ver lo que a simple vista no se
ve.
Para que exista la magia, primero hay que creer.
Magia es crear de la nada. Un hombre y una mujer se aman, con ese amor, crean vida. ¿No es eso
magia? Donde antes no había nada, ahora hay vida. Magia es creer que donde no hay nada, puede
haber algo.
¿El amor no es magia? El amor al azar, una mirada, un roce, un gesto, puedes ver por primera vez a
alguien… o mirar un día a alguien que conoces hace tiempo, y de pronto… ¡Abracadabra!, apareció
el amor.
Es magia. No digáis que no.
Sólo los que pueden, ven la magia.

Un brote en el desierto

Tener esperanza no es desear, sino tener certeza de que eso que quierés, tarde o temprano, va a
llegar.
Vivir sin esperanza, es estar derrotado antes de intentarlo.
La esperanza no es un deseo. Es una certeza.
Es el motor de la gente feliz.
La esperanza no es soñar lo posible, sino soñar lo imposible. Es prima hermana de la utopía. Es un
brote verde en el desierto.
Ahí, donde todo está perdido, donde sólo hay desconsuelo, desolación y vacío, también hay
esperanza.
Porque la esperanza es lo que queda cuando ya no queda nada.
La esperanza está hecha de futuro.

Mas tarde de lo esperado

Los grandes momentos de la vida son como un despertar, están llenos de sorpresas, de belleza, de
magia, de ternura.
Los grandes momentos de la vida vienen colmados de corazones acelerados, llenos de cosquillas en
el estomago, de sudor en las manos, de ilusión.
Pero en general, los grandes momentos de la vida, ocurren más tarde de lo esperado.
Cuando lo que quierés tarda en llegar, el deseo crece, se fortalece, y tu corazón se va preparando
para recibir eso que tanto esperás.
Si no estás listo para lo que deseás, es como comer una fresa verde, es agria, no la disfrutás.
Por algo ciertas cosas se hacen esperar.
Las cosas importantes llevan tiempo, cuestan trabajo, esfuerzo, dedicación.
El deseo se vuelve fuerte cuando uno se da el tiempo de desear. Si entre el deseo y la realización, no
hay tiempo, el deseo se vuelve débil, descartable.
Queremos todo rápido: la comida ya, los resultados ya.
Saber esperar, es saber desear.
Resultado de imagen de frutilla

Las puertas del paraiso

¿Cuál es el problema de la felicidad? La obsesión que tenemos con alcanzarla.
Esta obsesión nos hace vivir amargados por eso que nos falta, eso que no tenemos, eso que de
tenerlo nos haría felices.
Vivimos en las puertas del paraíso, siempre ahí, a punto de entrar, a punto de llegar. Siempre
golpeando las puertas del cielo, tratando de recuperar ese paraíso perdido, queriendo alcanzar la
felicidad.
El cielo, el paraíso, la supuesta felicidad, significan que nada falte. Pero en verdad, es ese algo que
nos falta lo que nos mantiene vivos.
La felicidad no es tenerlo todo. La felicidad son esos momentos, fugaces, pedacitos de éxtasis
que encontramos de cuando en cuando, mientras buscamos ese “algo” que nos falta.
La amargura de buscar la felicidad y no encontrarla, de estar en las puertas del paraíso y no poder
entrar nos hace perder de la fiesta. De la fiesta de estar vivos.

Generacion desencantada

Estamos enfermos de desencanto, nos convencimos de que nada tiene sentido, que no vale la
pena luchar por nada porque nada vale la pena. Si no podemos encantarnos con la vida,
estamos fracasando.
La vida no perdió su encanto. Fuimos nosotros los que perdimos el gusto por la vida. Perdimos la
inocencia, la capacidad de asombro. La fe en el futuro.
Perdimos la iniciativa. El hambre de progreso. Las ganas de cambiar lo que hay que cambiar.
El desencanto es la mejor arma de los más corruptos, de los villanos de la historia. El desencanto
nos aísla, nos encierra, nos separa, nos vacía de sueños.
Una generación desencantada es una generación de muertos en vida.
Para volver a encantarse, para volver a creer en la magia, esa generación debe saber que no está
sola.
Debe saber que es necesaria, importante, decisiva para otras generaciones, pasadas y futuras.
Debe saber que lo que encanta de la vida, no es el mundo que se recibió, sino el que podemos dejar.
Para encantarse con la vida, una generación necesita rebelarse.
El desencanto se contagia fácil, y encanto es un trabajo de hormigas. El encanto, nos necesita a
todos, haciendo lo que amamos y amando lo que hacemos.
Mientras bombardean a una generación desencantada, aquí hay otra generación encantada con la
vida y con la realización de sus sueños.