sábado, 23 de enero de 2016

El orgullo pierde

Hoy voy a tocar un tema sobre algo que todos tenemos... El orgullo.
Aunque digamos que no todos tenemos orgullo, todos nos dejamos llevar por el alguna vez, y nunca aceptamos nuestros errores, por más que sepamos que son errores.
Ahí personas que tienen tanto orgullo que les nubla, que se djean llevar por el sin darse cuenta que si no aceptan que están equivocados pueden perder a las personas queridas... Pueden llegar a ser tan orgullos que nunca dan el brazo a torcer...

sábado, 16 de enero de 2016

Una clase de magia

El que no cree en la magia, nunca la encontrará. Nunca podrá ver lo que a simple vista no se
ve.
Para que exista la magia, primero hay que creer.
Magia es crear de la nada. Un hombre y una mujer se aman, con ese amor, crean vida. ¿No es eso
magia? Donde antes no había nada, ahora hay vida. Magia es creer que donde no hay nada, puede
haber algo.
¿El amor no es magia? El amor al azar, una mirada, un roce, un gesto, puedes ver por primera vez a
alguien… o mirar un día a alguien que conoces hace tiempo, y de pronto… ¡Abracadabra!, apareció
el amor.
Es magia. No digáis que no.
Sólo los que pueden, ven la magia.

Un brote en el desierto

Tener esperanza no es desear, sino tener certeza de que eso que quierés, tarde o temprano, va a
llegar.
Vivir sin esperanza, es estar derrotado antes de intentarlo.
La esperanza no es un deseo. Es una certeza.
Es el motor de la gente feliz.
La esperanza no es soñar lo posible, sino soñar lo imposible. Es prima hermana de la utopía. Es un
brote verde en el desierto.
Ahí, donde todo está perdido, donde sólo hay desconsuelo, desolación y vacío, también hay
esperanza.
Porque la esperanza es lo que queda cuando ya no queda nada.
La esperanza está hecha de futuro.

Mas tarde de lo esperado

Los grandes momentos de la vida son como un despertar, están llenos de sorpresas, de belleza, de
magia, de ternura.
Los grandes momentos de la vida vienen colmados de corazones acelerados, llenos de cosquillas en
el estomago, de sudor en las manos, de ilusión.
Pero en general, los grandes momentos de la vida, ocurren más tarde de lo esperado.
Cuando lo que quierés tarda en llegar, el deseo crece, se fortalece, y tu corazón se va preparando
para recibir eso que tanto esperás.
Si no estás listo para lo que deseás, es como comer una fresa verde, es agria, no la disfrutás.
Por algo ciertas cosas se hacen esperar.
Las cosas importantes llevan tiempo, cuestan trabajo, esfuerzo, dedicación.
El deseo se vuelve fuerte cuando uno se da el tiempo de desear. Si entre el deseo y la realización, no
hay tiempo, el deseo se vuelve débil, descartable.
Queremos todo rápido: la comida ya, los resultados ya.
Saber esperar, es saber desear.
Resultado de imagen de frutilla

Las puertas del paraiso

¿Cuál es el problema de la felicidad? La obsesión que tenemos con alcanzarla.
Esta obsesión nos hace vivir amargados por eso que nos falta, eso que no tenemos, eso que de
tenerlo nos haría felices.
Vivimos en las puertas del paraíso, siempre ahí, a punto de entrar, a punto de llegar. Siempre
golpeando las puertas del cielo, tratando de recuperar ese paraíso perdido, queriendo alcanzar la
felicidad.
El cielo, el paraíso, la supuesta felicidad, significan que nada falte. Pero en verdad, es ese algo que
nos falta lo que nos mantiene vivos.
La felicidad no es tenerlo todo. La felicidad son esos momentos, fugaces, pedacitos de éxtasis
que encontramos de cuando en cuando, mientras buscamos ese “algo” que nos falta.
La amargura de buscar la felicidad y no encontrarla, de estar en las puertas del paraíso y no poder
entrar nos hace perder de la fiesta. De la fiesta de estar vivos.

Generacion desencantada

Estamos enfermos de desencanto, nos convencimos de que nada tiene sentido, que no vale la
pena luchar por nada porque nada vale la pena. Si no podemos encantarnos con la vida,
estamos fracasando.
La vida no perdió su encanto. Fuimos nosotros los que perdimos el gusto por la vida. Perdimos la
inocencia, la capacidad de asombro. La fe en el futuro.
Perdimos la iniciativa. El hambre de progreso. Las ganas de cambiar lo que hay que cambiar.
El desencanto es la mejor arma de los más corruptos, de los villanos de la historia. El desencanto
nos aísla, nos encierra, nos separa, nos vacía de sueños.
Una generación desencantada es una generación de muertos en vida.
Para volver a encantarse, para volver a creer en la magia, esa generación debe saber que no está
sola.
Debe saber que es necesaria, importante, decisiva para otras generaciones, pasadas y futuras.
Debe saber que lo que encanta de la vida, no es el mundo que se recibió, sino el que podemos dejar.
Para encantarse con la vida, una generación necesita rebelarse.
El desencanto se contagia fácil, y encanto es un trabajo de hormigas. El encanto, nos necesita a
todos, haciendo lo que amamos y amando lo que hacemos.
Mientras bombardean a una generación desencantada, aquí hay otra generación encantada con la
vida y con la realización de sus sueños.

Criptonita

El destino es como un ejército de hormigas trabajadoras. Miles de hormiguitas haciendo su parte del
trabajo. Uno cree que controla su vida, pero el destino, lentamente, se va configurando. Una serie de
circunstancias, decisiones y casualidades, van construyendo el destino.
El destino es un gran chef que mezcla lo ingredientes, preparando el plato que tiene para nosotros.
Es una maquinaria precisa y minuciosa que va reuniendo todas las piezas.
El destino es como un señor muy viejo y sabio. Es un profesional, de todas las profesiones. A veces
es un guionista: urde y entrelaza la trama con destreza, dando giros en la historia, permanentemente.
El destino también es ingeniero. Hace grandes construcciones, joyas de la ingeniería, encaja las
piezas, con precisión.
El destino también es estratega. Mueve las fichas, despliega sus tropas en el campo de batalla y sabe
cómo dar su golpe con certeza.
El destino, es también un superhéroe con poderes ilimitados… puede todo. Puede con todo.
Pero como todo superhéroe, tiene una debilidad.
La debilidad del destino son las decisiones humanas.
Eso es lo único que puede cambiarlo.
Como una simple piedrita verde puede debilitar a Superman y a la vez también puede cambiar tu destino, lo único que puede cambiar el destino,
son tus decisiones.

La puesta de sol

Ante la pregunta: ¿Qué harías si se termina el mundo?, creo que la mayoría responderíamos:
salir corriendo al encuentro del ser amado. Pero yo creo que si lo pensamos mejor, lo que
quisiéramos hacer es pedir perdón.
Como si necesitáramos descargar la mochila, soltar eso que nos pesa tanto para poder irnos en paz.
Va más allá de la culpa. Son remordimientos, que no se detienen hasta no comprender que tu vida es
lo que tu hiciste en ella.
Podemos vivir años acallando los remordimientos por lo que hicimos mal, pero en algún momento,
éstos vendrán a buscarnos, como fantasmas del pasado.
Más que el olvido, nos aterra que nos recuerden mal. Los remordimientos son el miedo de haber
pasado por este mundo sin despertar un poco de amor a los demás.
Los remordimientos tienen la nostalgia de una puesta de sol: se termina el día, y todo lo que no
hiciste, ya no lo podrás hacer… y lo que hiciste, no lo podrás cambiar.
Más terrible que el remordimiento por lo que hicimos mal, es el remordimiento por lo que no
hicimos. Eso, es imperdonable.
El remordimiento es sabiduría que llega al final, es un intento de que no sea demasiado tarde.
No se detiene. El remordimiento no se va a detener hasta que comprendas.
La culpa no nos deja vivir en paz, pero los remordimientos, no nos dejan morir en paz.
     

Manual de superheroe

Un superhéroe interviene en la lucha del bien contra el mal. Para eso debe saber distinguir
cuál es el bien y cuál es el mal.
El superhéroe tiene que ser valiente. ¿Pero qué es ser valiente? ¿Es no tener miedo? ¿O avanzar a
pesar de tener miedo?
El cobarde es el que no da ni un paso sin tener garantías de que no corre riesgo. El valiente, sabe
que nunca hay garantía de nada.
El cobarde, sólo apuesta cuando sabe que va a ganar. El valiente, es el que apuesta, aun sabiendo
que puede perder.
Hay sólo una cosa capaz de darle a un superhéroe el valor que necesita para vencer los miedos: el
amor.
Amor, es lo único que se necesita para ser un superhéroe.

¿Donde estas?

En apenas un instante, un momento, un segundo… en el que uno equivoca el camino. A partir
de ahí, cada paso que damos nos aleja cada vez más de nosotros mismos.
A veces no tenemos conciencia de los errores que cometemos, apenas una sensación, una pequeña
voz interior que nos dice: algo está mal. Y aunque esa vocecita está ahí, seguimos adelante,
ignorándola, equivocándonos casi a conciencia.
Lo ves venir, sabes que eso que estás por hacer va a cambiar todo. Así y todo, lo haces.
Ya te equivocaste, ya te fuiste, ya te perdiste… ya te traicionaste.
Te miras al espejo y ya no te reconoces. Hay otro que te mira y te pregunta: ¿Dónde fuiste? ¿Dónde
estás?

¿A donde va?

¿A dónde va lo que quieres hacer y no haces? ¿A dónde va lo que quieres decir y no decís? ¿A
dónde va lo que no te permites sentir?
Desearíamos que lo que no decimos caiga en el olvido, pero lo que no decimos se nos acumula en el
cuerpo, nos llena el alma de gritos mudos. Lo que no decimos se transforma en insomnio, en dolor
de garganta, en nostalgia, en destiempo.
Lo que no decimos se transforma en error.
Se transforma en debe, en deuda, en asignatura pendiente.
Las palabras que no decimos se transforman en frustración, en tristeza, en insatisfacción.
Lo que no decimos se transforma en trauma. En venenos que mata el alma. Lo que no dices te
encierra en el pasado.
Lo que no decimos se transforma en herida abierta.

Sentirse vivo

Cuando te detienes a mirar el mundo, a observar la belleza que nos rodea; cuando amas a un chico o
a una chica; cuando te reís hasta que no puedes más con tus amigos; cuando haces lo que te gusta hacer;
cuando viajas a un lugar que no conoces; cuando escribes una canción; cuando se te acelera el
corazón ante una mirada; cuando haces el amor… te sientes vivo.
Pero no es sólo la felicidad la que te hace sentir vivo; sino saber que dejas un testimonio de tu vida.
Saber que cuando ya no seas, algo de ti seguirá vivo en los que vendrán.
Pero si sabes que no hay futuro, que nada de lo que hagas, ningún legado que dejes, ninguna
contribución que hagas, te va a sobrevivir; si sabes que todo se termina… ¿es posible sentirse vivo?
Las cosas que nos hacen sentir realmente vivos son las cosas que vencen a la muerte, las que
perduran en el tiempo. Porque el éxtasis, la felicidad, es trascender. Es en ese momento cuando
todos somos eternos. Y estamos vivos de verdad.
De todas las formas de egoísmo, la peor, es no pensar en los que vendrán. Sin ellos, sin la noción de
que la vida es un ciclo sin fin, nada tiene sentido.
Te sientes vivo, no cuando la vida pasa, sino cuando tu pasas por la vida. Cuando pierdes el miedo a
morir, y a vivir. Te sientes vivo cuando sabes que cada momento es único, irrepetible. Cuando sabes
que nada empezó contigo, y nada terminará contigo.
Sólo sabiendo que habrá un mañana es que podremos vencer a la muerte, y sentirnos vivos.
 

El destiempo

Todo llega, dicen… y es verdad. El problema no es si llega, sino cuándo llega.
A veces las cosas llegan cuando ya es tarde. Otras veces, lo que esperas llega cuando aun no estás
listo.
Todo tiene su momento. Antes o después de ese momento, nada prospera.
El destiempo son dos calles que nunca se cruzan. Es llegar cuando la fiesta terminó.
El destiempo no es sólo que algo te llegue tarde, es también, llegar tarde a eso.
Es no tocar a tiempo la nota justa, es perder el tren, o un perdón que demoró en llegar. Es un
desencuentro.
El destiempo es como una fruta verde, amarga.
El destiempo es una tarde fría de verano.
Es lo opuesto al lugar y la hora indicada.
El destiempo, es una ironía.

La felicidad

Una casa enorme y carísima con jardín y piscina. Tres asistentas. Dos meses en Paris todos los
veranos. Viajes a Sudamérica y a Estados Unidos.
Ropa nueva todos los meses. La mejor. La más cara. El último mp4, el último televisor lcd, uno en
cada habitación.
Los mejores colegios, el mejor club de campo el fin de semana.
Los amigos, de las mejores familias. Una moto antes de los 16. El coche antes de los 18. Fiestas
todos los sábados.
Creí, por un momento, que eso era la felicidad. Y mientras tanto, le dejé escapar.
¿Por qué cuando tenemos la felicidad frente a los ojos, no sabemos verla? Siempre pensamos en lo
que nos estamos perdiendo, deseando cosas que no tenemos, y en realidad, todo lo que necesitamos
para ser felices está ahí, mordiéndonos la mano.
Creemos que la felicidad es algo difícil de alcanzar. A veces hasta nos convencemos de que nunca
vamos a ser felices.
Quise todo y tuve todo. Hasta descubrir que las ampollas de mis pies caminando junto a el, bajo
un sol que partía la tierra, su olor a campo y su sonrisa, eran la felicidad para mí.
Justo ahora lo veo. Ahora me doy cuenta que eso es lo que me hacia feliz, y no el dinero...

Chocolates, un hogar a leña y una cancion de amor


¿Por qué nadie se enamora de mí?
¿Por qué no puedo tener un amor de película? ¿Por qué nadie me besa con una canción de amor de
fondo?
¿Será porque no tengo belleza, no tengo ojos claros ni rasgos perfectos? ¿Es por eso?
¿Por qué no puedo comer chocolates con un amor, al lado de un hogar a leña, y con una canción de
amor de fondo? ¿Por qué?
¿Será que el amor es una mentira, una mentira con mucho marketing?
Desde que nacemos nos enchufan cuentos, películas y canciones de amor que nos hacen creer que el
príncipe azul o la princesa existen…
Pero si existiera, nunca se fijaría en alguien como nosotros.
Nos disfrazamos, nos armamos un personaje y vivimos amores de película, copiando todo lo que
vimos desde niños.
Como en las películas, la música suena de la nada, con un hogar a leña de fondo y creemos que eso
es el amor.
Pero si de tanto idealizar el amor, ya no creo en el amor… ¿por qué sigo llorando con las películas
románticas, soñando con un príncipe azul, o una princesa, con quien comer chocolates frente al
fuego de un hogar, besándonos con una canción de amor de fondo?



Tan lejos... y tan cerca

¿Será que el amor se encuentra en algún punto entre lejos y cerca?
A un centímetro, y a miles de kilómetros. Juntos y separados. Tan lejos y tan cerca.
Cuando estuviste tan cerca de alguien que parecían uno, pensar en la separación es un absurdo… lo
ves tan lejos.
Dos personas están cerca cuando comparten sueños, proyectos… pero cuando sólo quedan
recuerdos, es que están muy lejos.
Algunos aman sólo a la distancia, y no pueden soportar la intimidad.
Tiempo y distancia en el amor son lo mismo.
Una pareja está bien cuando aun estando a miles de kilómetros siguen cerca. Una pareja está
terminada cuando aun estando al lado, se sienten a miles de kilómetros de distancia.
La distancia distorsiona, crea una ilusión. Pero de cerca, se ve el detalle, lo real.
A la distancia, hay recuerdos… y uno recuerda el eco feliz de lo que fue.
De cerca se ven las imperfecciones.
Se puede aprender a estar cerca de alguien. Se aprende a soportar el dolor de estar lejos. Pero es
imposible estar a la vez, tan lejos, y tan cerca.


Lazo de plata

Cuando amamos, intentamos llamar la atención del otro de cualquier manera. Pero en lo
general, lo que nos puede conducir al corazón del otro, es algo insospechado, misterioso.
El corazón es un órgano complejo, muy sensible. Tiene razones que la razón desconoce.
El corazón es muy poco previsible, lo que a unos enamora, a otros los desenamora.
Pero a veces, de pronto, sin buscarlo, sin saber por qué ni cómo; encontramos ese lazo de plata que
conduce al corazón del otro. Ese lazo, que ni él ni ella misma sabe qué es.
¿Pero qué es ese lazo de plata que conduce al corazón de las personas?
¿Por qué para algunos funciona el amor a primera vista, y otros nunca lo ven?
No hay claves ni estrategias que valgan, porque ese lazo que lleva al corazón del ser amado, es un
misterio.
Nadie puede explicar por qué ama, ni por qué es amado.
Algunos aman porque son amados. Otros, son amados porque aman.
Hay corazones precavidos, reacios a dejarse amar.
La única certeza es que cuando encontramos el lazo de plata que lleva al corazón del otro, es para
siempre.

Y asi es amigos, el amor al fin y al cabo, para cada uno es unico, incluso para uno mismo es indescifrable, toma caminos que nunca habiamos pensado tomar, nos lleva a la locura, o nos llena de tristeza y dolor.
Cada tiene una forma de vivir el amor...
¿Cual es la vuestra?

viernes, 15 de enero de 2016

Bodas y funerales

Hay que celebrar las bodas con muchas sonrisas y una lágrima. Y en los funerales, hay que
llorar con muchas lágrimas y una sonrisa.
Pero no hay que ir a las bodas pensando en funerales, ni a los funerales pensando en bodas.
Hay que aceptar la vida como es: con su día y con su noche, con su llanto y su sonrisa. Con sus
bodas y sus funerales.

boda en la playa


En los funerales las lagrimas significan tristeza, dolor, y la sonrisa significa nostalgia y melancolía, eso que se siente al recordar todo lo vivido, todas las experiencias con esa persona perdido.
En cambio en las bodas, tanto las lagrimas como las sonrisas son de felicidad, casi siempre, siempre ahí casos que no es así.
Por eso como todos sabemos es mejor ir a una boda que a un funeral, es lógico, pero también debemos entender que todo no es así, que los funerales son inevitables, que sino la vida seria diferente y no estaría equilibrada, para terminar querría decir que aunque a todos nos duela, siempre debéis recordar que nunca viene mal sonreír, que que puede que una sonrisa tuya, ayude a otro...

El sonido del silencio

Lo más parecido a la ausencia de sonido, es amar en silencio.
La angustia, el dolor, tienen sonido: suenan a nudo de garganta, a lluvia y frío.
El odio, tiene sonido: suena a gritos incrustados…
La cobardía, tiene sonido: suena a murmullos atormentados.
Pero amar en silencio, tiene un dejo de tristeza, sabe a tinta en el tintero, a tacañería.
Amás en silencio y un día te encontrarás mudo, lleno de palabras que te atormentan. Hasta quedarte
sin palabras… y llega el silencio.
El silencio es ausencia. Como la luz en la oscuridad, nos muestra lo que no hay.
Ahora que soy sólo silencio, creo entender por qué tanto miedo al silencio, al sonido del silencio.


Para terminar esto os voy a dejar un poema llamado "Silencio" de Francisco Luis Bernardez:


No digas nada, no preguntes nada. 
Cuando quieras hablar, quédate mudo: 
que un silencio sin fin sea tu escudo 
y al mismo tiempo tu perfecta espada.

No llames si la puerta está cerrada, 
no llores si el dolor es más agudo, 
no cantes si el camino es menos rudo, 
no interrogues sino con la mirada.

Y en la calma profunda y transparente 
que poco a poco y silenciosamente 
inundará tu pecho de este modo, 

sentirás el latido enamorado 
con que tu corazón recuperado 
te irá diciendo todo, todo, todo.


El aprendiz

Algunos artistas realizan el siguiente proceso: primero son auto referenciales, después imitan el
estilo de los que admiran, y por último, encuentran su propio estilo.
Copiar, imitar a otros, buscar un modelo, es parte del proceso.
Ser original no es inventar algo nuevo, eso no existe, ya todo está inventado. Ser original es hacer
algo distinto con lo aprendido.
Llega un momento, en que ese modela que el aprendiz copia, se agota. El alumno supera al maestro,
y encuentra su propio estilo.
¿Cómo? Imitándolo, hasta llegar a superarlo, hasta romper el molde.
El aprendiz se convierte en artista cuando ya no necesita el estilo de nadie para sentirse seguro:
acaba de aparecer su propio estilo.
Si alcanzar el propio estilo es la cumbre del camino del artista, identificarse con alguien es el primer
paso para construir nuestra identidad.
Para ser nosotros mismos, sin copiar a nadie.

El espejo

Con nuestros ojos podemos ver todo, salvo a nosotros mismos. Para eso necesitamos un espejo. O
alguien que nos refleje.
Un espejo puede ser otra persona, una palabra, un libro, una canción. Todo aquello que nos refleje.
Pero hace falta mucho coraje para mirarse al espejo y aceptar lo que vemos. Porque eso, nos guste o
no, es lo que somos.



Tambien dicen que hay tipo de espejo, a este le llaman el ESPEJO DEL ALMA:

Para explicar esto voy a contar un pequeña historia que encontre:

Cierto día una familia decidió salir de paseo a las orillas de la ciudad en un lugar apartado, pernoctando cerca de un lago, llevando consigo a su pequeño hijo.


Una vez instalados el niño con gran alegría corría de un lado a otro por los amplios jardines, hasta que de pronto su mirada se posó en un pequeño lago, mirando el agua cristalina y la quietud del agua, asombrándose del reflejo que producía la superficie del agua en donde observaba con toda claridad el sol, las pequeñas nubes y las aves que volaban cerca de lugar.


Extasiado y a la vez sorprendido por la imagen, tomó piedras de variados tamaños que se encontraban a su alrededor y comenzó a lanzarlas al lago, observando como se formaban amplias ondas en el agua con las piedras más grandes y descendiendo rápidamente al fondo del lago, mientas que las piedras más pequeñas sólo producían pequeñas ondas las cuáles desaparecían casi inmediatamente y al descender al fondo del lago describían movimientos muy irregulares y vacilantes, cayendo muy lentamente; deformándose la imagen reflejada en el agua y regresando al calmarse el agua a cada piedra lanzada.


Su padre que estaba atento a todo cuánto hacía el niño, le extraño el hecho de verlo de pronto inmóvil y contemplativo en el lago, por lo que con cierto aire de intriga y curiosidad se acercó a su hijo y le preguntó:


-Hijo, acaso te sucede algo? Porque de pronto dejaste de jugar?, en que piensas?


El niño miró a su padre y con cierto aire de confusión le contestó:


-Papá, porque el cielo quedó atrapado en lago? porque se refleja en el agua?, y porque al lanzar piedras unas hacen ondas muy grandes tardando en desaparecer y cayendo muy rápido al fondo, mientras que otras piedras hacen ondas pequeñas desapareciendo rápidamente y al descender al fondo se mueven de un lado a otro cayendo muy lentamente al fondo de lago?


El Padre con gran ternura le acarició la cabeza a su hijo y le contesta lo siguiente:


-Hijo, el lago es como el espejo de nuestra alma, a veces es tan cristalina que toda la belleza del cielo queda atrapada en nuestro interior, y en otras ocasiones es tan opaca que el cielo desaparece quedando sólo oscuridad dentro de ella, mientras que, cuando tu voluntad es muy grande como las piedras de mayor tamaño, generarás grandes olas de satisfacciones, y con fuerza de voluntad llegarás muy rápidamente a tus objetivos; y en cambio, cuando dudas y vacilas en tus decisiones tus ondas serán muy breves y no provocarán ningún efecto positivo en ti, por lo que tu vida será como las piedras pequeñas, se moverá de un lado a otro, insegura e incierta sin un fin definido, lo cuál hará mas complicado el logro tus sueños y metas.

 FIN



Con este relato he llegado a la conclusión de que las acciones a lo largo de nuestra vida determinaran el espejo de nuestra algo, que como el lago serán tan intensas, aprovechando cada momento, cada vivencia al máximo, sin importar si son agradables o desagradables, excitantes o dolorosas, sorprendentes o injustas; si mantenemos nuestra determinación filtrando lo negativo, terminará sedimentándose en el fondo del agua, y nuestra alma será tan cristalina como un espejo, que atrapará sólo lo positivo y bello que se encuentra en las alturas y que son nuestras aspiraciones, cuyo espíritu será como las piedras grandes, generarán grandes ondas cuyo efecto serán el resultado de decisiones acertadas, y que a nuestro alrededor las ondas se expandirán ampliamente mostrando la grandeza de nuestras acciones y beneficiando a quienes se encuentren a nuestro alrededor, sintiendo y percibiendo nuestra fuerza espiritual; cuyos resultados los obtendremos rápidamente si actuamos en la rectitud, determinación y peso de nuestras acciones.


En cambio, cuando tomamos atajos, en base a decisiones equivocadas por medio del engaño, la envidia, la avaricia y la ambición, nuestra alma será tan opaca que no se filtrará nada de las alturas, quedando atrapadas impurezas y oscuridad, contaminado nuestro interior de temor y angustia ante una vida vacía y sin sentido, desarrollando un espíritu como una piedra pequeña, que generará pequeñas ondas que desaparecerán rápidamente y que serán acciones sin trascendencia, cuya caída será tan lenta e incierta sin un objetivo claro ante su fragilidad, cuyo destino final es la incertidumbre y la angustia constantes.

Por lo que las mejores decisiones serán aquellas que dicte nuestro corazón o conciencia, y que serán tan claras y cristalinas como un espejo que reflejen todo cuanto somos, elevando y fortaleciendo nuestro espíritu de lucha; y que sean acciones de peso tan determinantes como nuestras aspiraciones en la vida; que generen grandes ondas expansivas a nuestro alrededor, que importa que los demás nos clasifiquen como diferentes, raros, locos o fuera de tiempo. La edad, condición social o creencias no deben ser factor para no atrevernos a realizar aquello que los demás no se atreven a hacer, el ser diferentes ante la vida es sinónimo de verdadera autenticidad; evitando así el ser sometidos por las opiniones o críticas ajenas que nos precipitarán hacia el conformismo y la mediocridad.

La Edad cronológica no determina la Edad mental, la Madurez se obtiene en base a vivencias, desarrollando Sabiduría; y la Sabiduría es sinónimo de Esclarecimiento, Respuestas y Plenitud.

La Vida será tan plena en la medida en que defendamos y actuemos en lo que creemos, deseamos y amamos, sin dejarnos opacar o influir por aspectos externos, que en ocasiones deformarán nuestro reflejo, pero que tarde o temprano si nuestra esencia es auténtica, regresará la calma y la armonía a nuestro interior.

¨Amar la vida es amarse a uno mismo y el ser uno mismo es ser siempre auténticos¨

Ser o Estar

SER O ESTAR
En inglés, ser y estar se dice igual: to be.
¿Pero es lo mismo ser que estar?
¿Estar consciente es lo mismo que ser consciente? ¿Es lo mismo ser engañado que estar engañado?
¿Estar loco, es lo mismo que ser loco? ¿Estar despierto, es lo mismo que ser despierto? ¿Estar
aburrido, es lo mismo que ser aburrido? ¿Es lo mismo ser seguro o inseguro, que estar seguro o
inseguro?
Uno quiere ser. Quiere ser el amor de alguien, el sueño de alguien, ser alguien en la vida de esa
persona que ama.
Ese deseo de ser, nos puede confundir y no dejarnos ver que no somos, sino que estamos,
transitoriamente, en la vida de alguien.
Ser con alguien es muy diferente a estar con alguien. Por eso ser o estar, no pueden ser lo mismo.