sábado, 16 de enero de 2016

¿A donde va?

¿A dónde va lo que quieres hacer y no haces? ¿A dónde va lo que quieres decir y no decís? ¿A
dónde va lo que no te permites sentir?
Desearíamos que lo que no decimos caiga en el olvido, pero lo que no decimos se nos acumula en el
cuerpo, nos llena el alma de gritos mudos. Lo que no decimos se transforma en insomnio, en dolor
de garganta, en nostalgia, en destiempo.
Lo que no decimos se transforma en error.
Se transforma en debe, en deuda, en asignatura pendiente.
Las palabras que no decimos se transforman en frustración, en tristeza, en insatisfacción.
Lo que no decimos se transforma en trauma. En venenos que mata el alma. Lo que no dices te
encierra en el pasado.
Lo que no decimos se transforma en herida abierta.

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